Prepárate para las festividades

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Sin duda alguna en este año 2020 las fiestas serán diferentes. Considerando que aún seguimos en pandemia,  algunos hemos decidido quedarnos en casa y celebrar en familia con la ayuda de las videollamadas. Otros han decidido tener reuniones familiares siguiendo todas las recomendaciones del Centro para el Control de Enfermedades. Lo que no cambia es que de alguna manera u otra encontraremos la forma de estar junto a nuestros seres queridos en estos días especiales. Para las parejas con infertilidad esto también significa que debemos prepararnos para las acostumbradas preguntas y comentarios sobre cuándo vamos a tener hijos.
Si te encuentras a la expectativa de que te hagan estas preguntas y no estás preparada(o) para enfrentarlas, te invito a que sigas leyendo. Hoy te traigo 4 consejos para que estas preguntas y comentarios no te cojan desprevenida(o).

Retoma el control

Muchas veces pensamos que las personas deberían saber que hacer preguntas sobre cuándo vamos a tener hijos es insensible y no deberían preguntar porque nos hacen sentir mal. La verdad es que cada cual es dueño de lo que dice y de lo que calla y nosotros no podemos controlarlo. Si vamos con la idea de que la otra persona no debería hacer estas preguntas, no nos preparamos para ellas y como quiera nos preguntan, vamos a tener una reacción que quizás no es lo que queremos hacer y pensaremos que la otra persona lastimó nuestros sentimientos.
Quizás no podemos controlar lo que hacen los demás pero si tenemos control de nuestros pensamientos, emociones y acciones. Entonces, vamos a enfocarnos en lo que nosotros podemos hacer y dejemos a un lado las expectativas que tenemos de los demás.  Prepárate para retomar el control de tus pensamientos, emociones y acciones el día antes de la fiesta imaginando que ya estás ahí. Practica todas las preguntas y comentarios que te puedan hacer. Escribe todo lo que se te ocurra en un papel y no lo dejes en tu mente solamente. Por ejemplo, imagina que estás sentada(o) en la mesa y tu tío se acerca para preguntarte cuándo vas a tener hijos. Piensa con curiosidad (y sin juzgar!) y escribe, ¿qué significa esta pregunta para ti?, ¿qué pensamiento te viene a la mente cuando escuchas esta pregunta?, ¿cómo te sientes cuando piensas en ella?, cómo te gustaría actuar en ese momento?.  Es muy importante que pienses en lo que tú piensas, sientes y haces y no en lo que tú crees que la otra persona debería pensar, sentir y hacer. Repite este ejercicio con cada pregunta o comentario que anticipas y te darás cuenta de que tienes el control de todo lo que te digan.

Crea límites que funcionen para ti

Tenemos la idea de que los límites son consecuencias que se dan cuando una persona no lleva a cabo determinada acción. Por ejemplo, mi prima se buscó mi indiferencia porque me dijo que se me está haciendo tarde para tener hijos y es muy insensible. Fíjate como entregamos el control de nuestras emociones y pensamientos a otra persona cuando pensamos que por no respetar ciertos límites sociales que todos deben conocer se buscó determinada consecuencia. Lo más seguro es que después del incidente estarás pensando en eso por el resto de la fiesta y lo repetirás una y otra vez en tu mente sin parar y sin procesar lo que sientes.

¿Qué pasaría si creas límites que funcionen para ti, enfocándote en lo que harías si no se cumple lo que pediste con anticipación. Por ejemplo, tu prima te llama para invitarte a la video llamada que la familia va a tener el día de acción de gracias. Tu le dices que te vas a conectar pero que por favor le advierta a todos los que estarán presentes que tu pareja y tu no van a hablar sobre su fertilidad y que si por alguna razón surgiera alguna pregunta, van a retirarse de la videollamada. Fíjate como en este ejemplo tu tienes el control de lo que vas a hacer si no se cumple el límite que estableciste con anticipación y todo los presentes están informados de tu límite. En este caso tu estás preparada(o) para las preguntas porque has puesto un plan en marcha, lo has compartido con los demás y te aseguras de que te sirve a ti.

Planifica cómo quieres estar presente

Estar presente de manera no intencional y estar presente de forma intencional hace una gran diferencia. Estar presente de forma no intencional es estar ahí sin ninguna expectativa o planificación. Imagínalo como ser el anfitrión de la fiesta y no planificar el menú que vas a ofrecer, la música que vas a poner o las personas que vas a invitar. Si queremos estar presentes intencionalmente es necesario hacer planes y tener expectativas para que disfrutemos al máximo. Imagina nuevamente que estás en la fiesta y piensa en todo lo que quieres hacer. Por ejemplo, cuando entre a la sala virtual voy a saludar a todos los que están presentes, me divertiré participando del juego que mi tía planificó, disfrutaré cuando me siente en la mesa y pueda cenar con mi familia aunque estemos en lugares diferentes... y si surge el tema de los hijos, esto es lo que haré.

No evites las emociones negativas

Las emociones negativas son parte de nuestra experiencia humana pero a veces tratamos de evitarlas porque no nos gusta como se sienten y nos incomodan. Ten en mente que experimentar las emociones negativas es normal y podemos decidir no reaccionar a ellas, no resistirlas o no evitarlas y si sentirlas como son. Por ejemplo, si te preguntan cuándo vas a tener hijos y lo que piensas sobre esta pregunta te produce coraje, respira profundo, cierra los ojos y siente el coraje en tu cuerpo. Recuérdate que el coraje es tan solo una emoción, que la sientes en tu cuerpo de cierta forma y que no tienes que reaccionar, resistirla o evitarla. Puedes sentirla y no pasa nada. Tan solo es parte de tu experiencia humana.
Espero que estos consejos te ayuden a disfrutar las fiestas al máximo. Confía en ti y dale prioridad a manejar tu mente para que tengas el control. Recuerda que ninguna pregunta o comentario tiene el poder de hacerte sentir mal porque el poder lo tienes tú, y tú puedes decidir lo que quieres sentir y lo que quieres hacer. ¡Ánimo! ¡Felices fiestas!

Valerie Maymi es Bióloga y creadora del blog Fertilidad 101.

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